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Nuestra Creencias...
Artículo I Las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, dadas bajo inspiración divina, son la Palabra de Dios, la autoridad final y suprema en todo lo concerniente a la fe y conducta. Artículo II En las Escrituras, Dios mismo se revela como el verdadero y viviente, creador de todas las cosas. Perfecto en amor y justicia en todas sus manifestaciones. Este existe eter-namente como una Trinidad de tres personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Artículo III Dios creó el hombre a su imagen y semejanza, a razón de poder tener comunión con El. Siendo éste apartado de Dios por su desobedien-cia, el hombre desde entonces pecador incapaz de una justa relación con Dios, de no ser por la misma gracia divina. Artículo IV El único mediador entre Dios y el hombre es Jesús Cristo nuestro Señor, eterno Hijo de Dios, quien fue totalmente hombre y vivió su humanidad en completa obediencia. Artículo V Por su muerte expiatoria, Jesús mostró el amor divino y mantuvo la justicia divina, removiendo nuestra culpa y reconciliándonos con Dios. Siendo resucitado en cuerpo de la muerte ascendió al cielo. El gobierna como Señor sobre todos e intercede por nosotros como nuestro gran sacerdote. Artículo VI El Espíritu Santo, a través de la proclamación del evangelio, renueva nuestros corazones, nos persuade hacia el arrepentimiento de nuestros pecados y testifica a Jesús como nuestro Señor. Por el mismo Espíritu nosotros somos guiados a confiar en la misericordia divina, como en el perdón de todos nuestros pecados, justificados por la fe a través de los méritos de Jesucristo nuestro Salvador; adoptados en la familia de Dios como sus Hijos y por tanto dignos de vivir en el mundo, a razón de que los hombres puedan ver nuestras buenas obras y glorificar nuestro Padre, quien esta en los cielos. Artículo VII Dios a través de su Palabra y su Espíritu, llama al hombre pecador a tener comunión con el cuerpo de Cristo. Por lo tanto El creó la santa Iglesia, católica (universal) y apostólica, unida bajo lazos de amor, dotada con los frutos del Espíritu y llamada por Jesucristo a predicar el evangelio y administrar los sacramentos, para socorrer la necesidad humana y esforzarse por la justicia social. Artículo VIII El propósito redentivo de Dios, será consumado por el retorno de Jesucristo, donde resucitará todo muerto, juzgará todo hombre y establecerá su Reino glorioso. Aquellos quienes estén separados de Cristo, estarán eternamente separados de Su presencia, pero el justo vivirá y reinará con El para siempre.
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